Eres una persona especial
Enfoque: Dios tiene un plan especial para cada persona, y parte de su plan es que los cristianos compartan Su amor con otras personas.
Propósito: Que los niños sepan que nunca se es demasiado joven para compartir el Evangelio.
Objeto: Espejo.
Cita Bíblica: “Ahora bien, ustedes son el cuerpo de Cristo, y cada uno es miembro de ese cuerpo” (1 Corintios 12:27, NVI).
Lección: Envuelva el espejo con un trapo y métalo en la mochila para que los niños no puedan verlo hasta que sea el momento apropiado.
Pida a los niños que nombren cada parte del cuerpo que usted vaya señalando. Señale la cabeza, los pies, un brazo, el hombro, la oreja, etc. Diga: “Son muchas las partes que forman el cuerpo. Cada parte es muy importante y tiene un propósito especial. La Biblia dice en 1 Corintios 12:27 que somos el cuerpo de Cristo. Cuando recibimos a Jesús como Señor y Salvador, nos unimos a muchas otras personas que han tomado la misma decisión. Somos como un cuerpo; todas las partes trabajan en conjunto para compartir el amor de Dios con los demás.
“Cuando se busca compartir a Jesucristo en todo el mundo, se necesitan muchos tipos de personas. Cada una de ellas es una creación de Dios especial. ¿Se acuerdan de alguna persona especial de la Biblia o de nuestra iglesia a quien Dios haya utilizado para compartir Su amor con la gente?” Después de varias respuestas, diga: “También los misioneros son personas de Dios especiales. ¿Conocen los nombres de algunos misioneros Bautistas del Sur de quienes hayamos tenido noticias últimamente?” Deje que respondan. Para continuar, atraiga la atención de los niños hacia el espejo envuelto, sin revelar lo que es. Diga: “Este objeto contiene la imagen de una de las creaciones de Dios más especiales. ¿Les gustaría verla?” Destape el espejo y permita al mayor número posible de niños que vean su propia imagen, según el tiempo disponible. Cuando cada uno de los niños se vea en el espejo, diga: “¡Tú eres una de las creaciones de Dios más especiales!”
Después de que cada niño se haya visto en el espejo, diga: “Dios te hizo especial, y tiene un plan especial para ti”. Pregunte a varios niños qué quieren ser cuando crezcan. Luego pregunte: “¿Quiénes son las personas que viajan alrededor del mundo compartiendo a la gente acerca de Jesús?” Escuche las respuestas, hasta que digan ‘misioneros’ y(o) ‘predicadores’. Diga: “Sí, los misioneros y predicadores son gente que habla a los demás acerca de Jesús; sin embargo, no son los únicos a quienes Dios creó para eso”. La verdad es que, sin importar lo que ustedes sean de grandes, Dios quiere que se conviertan en cristianos y crezcan sirviéndole. Dios necesita misioneros que vayan a todo el mundo a compartir a Jesús; pero ¡también necesita que todos, sin importar su profesión, compartan a Jesús!
El hijo de un misionero que se encuentra en Bangladesh (al que llamaremos NM por niño misionero) le habló acerca de Jesús a una amiga. Su amiga no conocía a Jesús; era budista y adoraba ídolos. Los padres del NM le habían enseñado que él era un misionero y podía hablar a otras personas acerca de Jesús. Empezó por hablarle a su amiga, y ella se convirtió en cristiana. Después, el NM le dijo a sus padres: ‘He estado pensando hablar de Dios a mis amigos desde que estaba en preescolar. Ahora que estoy en primer año, creo que es hora de empezar’”.
Aprendamos del ejemplo de este niño. Tú ya eres un misionero. Habla acerca de Jesús a tus amigos. Invítalos a ir a la iglesia contigo. Comparte el amor de Dios con todos.
Oremos por los cientos de niños misioneros que sirven junto con sus padres en el campo misionero. Oremos también para que Dios nos ayude a todos a ser niños misioneros y servirle desde este momento.