Hambre en el Mundo: Denles algo de comer
Enfoque: Hambre en el Mundo
Propósito: Ayudar a expandir la conciencia y el conocimiento sobre los desafíos presentados por el hambre en el mundo y la manera en que el Fondo contra el Hambre en el Mundo de la Convención Bautista del Sur ayuda a proveer alimentos en el nombre de Cristo.
Objeto: Una bolsa de arroz sin abrir y un tazón lo suficientemente grande para recibir todo el contenido de la bolsa.
Cita Bíblica: “‘Denles ustedes mismos de comer’, respondió”. (Marcos 6:37, NVI)
Lección: Diga: “Sóbense la panza si despertaron con hambre esta mañana. Sigan sobándola si saben que más tarde les va a dar hambre y en algún momento comerán algo rico. Ahora, sigan sobándola si creen que van a comer por lo menos tres veces hoy. Muy bien, a la cuenta de tres, griten el nombre de su platillo favorito”. Después de que lo hayan hecho, continúe. “Esos son unos platillos riquísimos, ¿verdad? Especialmente cuando tenemos mucha hambre. A todos nos da hambre, ¿no es cierto? Hay una historia en la Biblia que trata de gente hambrienta –¡Diez mil personas!” Lea Marcos 6:34-37 en su Biblia; luego cuente la historia con sus propias palabras. Cuando haya terminado de recontar la historia, haga las siguientes preguntas dando tiempo para responder después de cada una:
- ¿Cuántas personas estaban viendo y escuchando a Jesús? (más de diez mil)
- ¿Creen que había personas pobres entre la multitud? (sí)
- ¿Creen que había personas ricas entre la multitud? (sí)
- ¿Creen que había soldados entre la multitud? (sí)
- ¿Qué hora del día era? (en la tarde)
- ¿Por qué estaban preocupados los discípulos respecto a la gente? (pensaron que tenían hambre)
- ¿Qué dijeron los discípulos que la gente debería hacer (regresar a su casa a comer)
- ¿Qué dijo Jesús a los discípulos? (denles ustedes mismos de comer)
Felicite a los niños por escuchar la historia con atención. Continúe: “Cuando Jesús pidió a los discípulos que alimentaran a esa enorme multitud, yo creo que ya sabía de donde iba a venir toda esa comida, ¿no lo creen?
Saque la bolsa de arroz y el tazón de la mochila y colóquelos en una mesa o páselos a un(os) niño(s) para que los sostenga(n) donde los demás puedan verlos. Abra la bolsa y vacíe lentamente el arroz en el tazón. Pregunte: “¿Cuántos granos de arroz creen que hay en este tazón?” Escuche varias respuestas. Continúe diciendo: “Para ser honesto, no sé cuántos granos de arroz hay en el tazón. Hay muchos, y son demasiado pequeños para contarlos”. Pero así como parece imposible que alguien pueda contarlos uno por uno, casi parece imposible que haya más de 840 millones de personas en el mundo que todos los días se van a la cama con hambre. La mayoría de la gente hambrienta del mundo es pobre y vive en países muy pobres. No tienen suficiente dinero para comprar comida. En algunos casos no podrían conseguir alimentos sanos aunque tuvieran dinero para comprarlos. Algunas personas no tienen suficiente comida porque en su región no llueve. Desastres naturales como las inundaciones y los huracanes también pueden ocasionar la escasez de alimentos. Las guerras también contribuyen a incrementar el hambre en el mundo.
“El arroz puede recordarnos que mucha gente que tiene hambre también está hambrienta de vivir una vida de esperanza y felicidad –el tipo de vida que sólo Jesucristo puede dar. Estas personas hambrientas necesitan a alguien que comparta su comida y su fe –la fe en Jesucristo– con ellas. ¿Quién lo hará? Yo conozco a algunas personas extraordinarias que lo están haciéndolo ahora mismo. Son nuestros misioneros Bautistas del Sur que sirven a Dios en lugares donde la gente no tiene suficiente comida, y ellos les proporcionan alimentos, agua limpia y el amor de Cristo. Al ocuparse del hambre física de la gente ésta se abre a escuchar acerca del amor de Dios por el mundo, y por ella.
“El Fondo contra el Hambre en el Mundo es una manera en que los Bautistas del Sur trabajan juntos para ayudar a conseguir alimentos para los que tienen hambre. El dinero donado a este fondo ayuda a los misioneros norteamericanos e internacionales a compartir alimentos con otras personas. Gracias a los donativos de los Bautistas del Sur, 650 personas que viven en una aldea musulmana del sur de Asia recibieron arroz para todo un mes.
“En Hazel Green, Kentucky, 450 personas de 300 familias reciben cada mes bolsas llenas de comestibles. En el nombre de Jesús se regala la comida que asegura que tengan suficientes alimentos para sus familias.
En una aldea del este de África hay una escuela primaria y una clínica. No tienen agua potable. Muchos pozos están llenos de agua salada, y las mujeres y niños deben caminar muchas millas para encontrar agua dulce y llevarla a casa. A través de sus donativos al Fondo contra el Hambre en el Mundo, los Bautistas del Sur proporcionaron el dinero necesario para construir un depósito de recolección de agua de lluvia, llamado cuenca. La cuenca tiene capacidad para suplir las necesidades de agua limpia de 800 niños mientras se encuentran en la escuela, y permite que se queden a estudiar en lugar de tener que caminar una gran distancia para traer agua.
“En el sur de California viven muchos niños, personas sin hogar y familias necesitadas que no tienen hambre porque los Bautistas del Sur dan dinero al Fondo contra el Hambre en el Mundo.
“¡Vaya! ¡Toda esta plática acerca de cómo los Bautistas del Sur usan el Fondo contra el Hambre en el Mundo para ayudar a la gente, hizo que me diera hambre! ¿Y a ustedes no? Saben, el Fondo contra el Hambre en el Mundo no sirve solamente para proveer alimentos. Cuando la gente recibe la comida, se siente feliz, pero también se pregunta por qué se preocupan así los misioneros por ellos. En ese instante es cuando los misioneros pueden compartirles a Jesús. Y aunque es importante alimentarse para tener una barriga contenta, es aún más importante tener a Jesús en nuestra vida para que nos dé un corazón feliz.
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