Un mensaje del Dr. Bill Mackey
Director Ejecutivo, Convención Bautista de Kentucky
Western Recorder, julio de 2007
Kay y yo no sabíamos qué esperar cuando llegamos a Lynch, Kentucky, para la semana de Familias en Misión. Yo sabía que iba a predicar en la reunión de adoración todas las noches, pero no me imaginaba cuánto me iba a bendecir la experiencia.
Familias en Misión es una oportunidad planeada para que las familias pasen una semana haciendo trabajo misionero bajo el patrocinio de la Junta de Misiones Norteamericanas. Permite que mamá, papá y los abuelos sirvan como modelos para sus hijos y nietos acerca de lo que es el estilo de vida misionero.
Los padres y abuelos tienen el privilegio excepcional de “enseñar con el ejemplo” a su familia y guiarla mediante devociones, reuniones de información sobre las misiones, proyectos misioneros, reuniones de adoración, discusiones familiares en grupos pequeños e interacción con los misioneros residentes y la comunidad. Las actividades misioneras incluyen actos de bondad como la realización de favores y otros actos de evangelización, trabajos ligeros de construcción y pintura, limpieza de patios, caminatas de oración, entre otras cosas.
Tuve la oportunidad de trabajar en la construcción, remodelando el exterior de la casa de una mujer cuyo marido había muerto. Fue una experiencia increíble ver a los padres enseñando a sus hijos a raspar la pintura, embellecer y limpiar la casa e incluso clavar y cortar tablas.
El más joven de los niños de nuestra cuadrilla tenía seis años. Creo que yo era el más viejo, pero Dios me bendijo al trabajar seis horas diarias para reemplazar las tablas deterioradas de los lados de la casa. Había cinco familias representadas en nuestra cuadrilla, y todas hicieron una contribución importante.
El momento más gratificante fue al terminar el trabajo, cuando los miembros de la cuadrilla se reunieron para compartir testimonios y orar con la dueña de la casa, quien había preparado una carta de agradecimiento (quizá con ayuda de sus hijas) para cada familia.
Kay tuvo una experiencia de lo más placentera con dos familias que trabajaron clasificando ropa para distribuirla en el Centro de la Libertad, el cual es dirigido por los misioneros del Cuerpo del Servicio Misionero, George y Robin Lewis.
La experiencia misionera nos dio la oportunidad de hacer nuevos amistades de muchos estados y de Canadá. Fred y Nicole Smith, sus dos hijos y la abuela de éstos, Theresa Farson, venían por su segunda ocasión a Lynch, desde Greencastle, Pensilvania (un viaje de nueve horas).
“Ir a Lynch nos da la oportunidad de estar juntos, trabajar con un propósito, servir al Señor y encontrar a otros con quien relacionarnos”, dijo Nicole. “No nos imaginábamos que las cosas iban a ser tan diferentes de cómo nosotros suponíamos que serían. Pensábamos que iríamos a ayudar a otros; pero en lugar de eso, la gente de Lynch nos enseñó a ser una familia más fuerte y unida y a servir como tal al Señor".
Cuando los nietos sean mayores, Kay y yo tenemos la esperanza de acompañarlos, quizá junto con sus padres, a Familias en Misión. Creemos que es una estupenda manera de experimentar las misiones en familia.
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